La verificación en tiempos de IA y fake news: entrevista a Chequeado

En un ecosistema digital donde la información circula a gran velocidad, donde cualquier persona puede producir y compartir contenidos, y donde los algoritmos condicionan buena parte de lo que vemos, la verificación de datos se vuelve una práctica central para la vida democrática

Casandra Bellini, Ariana Cocciolo, Merlina Velazquez

4/22/20267 min read

La desinformación, las noticias falsas, los contenidos manipulados y, más recientemente, la inteligencia artificial generativa y los deepfakes, obligan a repensar qué significa informarse, cómo se construye la confianza pública y qué competencias necesitan las ciudadanías para participar críticamente en la conversación digital.

En esta entrevista realizada por estudiantes, Chequeado reflexiona sobre su rol en la actual infocracia, los desafíos del fact-checking, la soberanía digital, el software libre, los datos abiertos y el futuro de la verificación frente a la inteligencia artificial.

¿Cómo entiende Chequeado su rol dentro de la actual “infocracia” digital, donde todos producimos información constantemente?

Somos una organización sin fines de lucro y no partidaria. Trabajamos para que las personas puedan tomar decisiones informadas, combinando periodismo de verificación, educación y tecnología cívica para elevar la calidad del debate público y fortalecer las democracias.

En el actual ecosistema digital, donde algunos mensajes se amplifican y las emociones muchas veces pesan más que los hechos, creemos que el fact-checking debe ir más allá de desmentir. Tiene también la potencia de educar, concientizar y empoderar.

Por eso impulsamos proyectos que combinan tecnología, innovación y educación, y nos fortalecemos a través de alianzas regionales como LatamChequea, una red que promueve el trabajo colaborativo en América Latina.

¿Qué desafíos enfrentan al verificar noticias en un ecosistema mediático atravesado por algoritmos y plataformas privadas?

Hoy la desinformación circula a gran velocidad y en múltiples formatos, impulsada por sistemas que priorizan la atención, la emoción, la interacción y la viralidad antes que la verdad.

Uno de los mayores retos es la inmediatez: los contenidos falsos o engañosos se expanden muy rápido, mientras que las desmentidas o verificaciones rara vez circulan con la misma velocidad. A la vez, la lógica algorítmica genera sesgos en el modo en que consumimos información y contribuye a construir burbujas informativas difíciles de romper.

A esto se suma el avance de la inteligencia artificial, que facilita la creación de textos, imágenes y videos cada vez más verosímiles. Esto eleva el nivel de complejidad para detectar y frenar la desinformación a tiempo.

Además, vivimos una crisis global de confianza: en los medios, en las instituciones y, muchas veces, entre las propias personas. En ese contexto, el rol del fact-checking se vuelve doblemente desafiante. No alcanza con desmentir: hay que profundizar y diversificar las estrategias.

En Chequeado respondemos a estos desafíos combinando verificación, educación y tecnología cívica: verificamos datos con rigurosidad, impulsamos el pensamiento crítico desde las aulas y desarrollamos herramientas abiertas que ayuden a la ciudadanía a navegar un entorno informativo cada vez más complejo.

¿Cómo entienden la idea de soberanía digital en un contexto donde las principales plataformas y algoritmos son controlados por corporaciones extranjeras?

En Chequeado entendemos la soberanía digital como la capacidad de las personas y las sociedades para comprender la información que circula y usar con responsabilidad la tecnología que media su acceso a la información.

Promover el pensamiento crítico y la alfabetización mediática e informacional ayuda a formar una ciudadanía crítica, capaz de detectar contenidos falsos, adoptar prácticas saludables de consumo informativo y tomar decisiones informadas.

Por eso trabajamos para que la tecnología no sea una amenaza, sino una aliada. Desde nuestro enfoque de tecnología cívica, desarrollamos herramientas que ponen la innovación al servicio del bien público: productos abiertos, accesibles y éticos, diseñados para ayudar tanto a profesionales como a la ciudadanía.

Creemos que no hay soberanía digital sin pensamiento crítico ni acceso equitativo a la información y a la tecnología. Por eso combinamos educación, periodismo y desarrollo tecnológico para que cada persona pueda ejercer su derecho a informarse, decidir y participar de manera autónoma en la era digital.

¿Qué relación ven entre la verificación de datos, la soberanía tecnológica y la cultura libre?

La verificación de datos y la soberanía tecnológica están profundamente conectadas por un mismo objetivo: garantizar que las personas puedan ejercer su derecho a informarse de manera libre y confiable para tomar decisiones saludables.

Desde Chequeado creemos que una ciudadanía verdaderamente libre es aquella que tiene acceso a información verificada, comprensible y accesible, pero también a las herramientas tecnológicas necesarias para participar activamente en el debate público.

¿De qué manera promueven la participación ciudadana en la verificación?

Promovemos distintas estrategias para que la ciudadanía no solo consuma información verificada, sino que también forme parte del proceso de verificación. Nos interesa acercarnos a la comunidad, escuchar sus preocupaciones y conocer a qué riesgos informativos está expuesta.

Una de las principales vías de participación es nuestro chatbot de WhatsApp, donde cualquier persona puede enviar un contenido que le resulte sospechoso para que sea chequeado. Más de la mitad de nuestros chequeos se originan a partir de pedidos de la comunidad por este canal.

También estamos experimentando con una nueva herramienta, El Explorador, que ofrece un archivo de información verificada.

Estas interacciones no solo nos ayudan a detectar qué temas preocupan a la comunidad, sino que también fortalecen la confianza y la colaboración entre quienes producen información y quienes la consumen.

Además, formamos parte de redes regionales y federales que nos permiten mantener un contacto permanente con periodistas, docentes, estudiantes y organizaciones de todo el país y de América Latina.

¿Usan o promueven herramientas de software libre o datos abiertos en sus procesos de trabajo?

Sí. Muchas de las herramientas y productos que desarrollamos cuentan con código abierto en GitHub, para que otras personas u organizaciones puedan replicarlas o adaptarlas a sus necesidades.

También generamos y abrimos datos. Cuando hacemos notas con información pública que no estaba publicada previamente, dejamos enlaces que funcionan como una forma de apertura de datos.

Además, producimos un newsletter gratuito, el “Alerta semanal de datos”, que todos los lunes comparte con la comunidad actualizaciones sobre datos abiertos oficiales. El objetivo es aportar transparencia y accesibilidad a quienes trabajan con datos.

En nuestro flujo de trabajo usamos casi exclusivamente herramientas de software libre, como OpenRefine, R y Tabula. También solemos publicar la metodología de nuestros trabajos, incluyendo códigos cuando corresponde, para construir confianza desde la transparencia y permitir la comparación y reproducción de nuestro trabajo.

¿Cómo equilibran la transparencia del método con la protección de fuentes y la privacidad de los datos?

Una vez seleccionada una afirmación para verificar, Chequeado consulta a quien la dijo para conocer la fuente original del dato utilizado. Si se accede a esa fuente de manera directa, se consultan otras fuentes para corroborar su validez y explicar su relevancia e impacto.

Cuando no es posible acceder a la fuente original, el chequeo se realiza por vías alternativas: documentos, informes, análisis, recopilaciones estadísticas públicas y privadas, y entrevistas a especialistas. Si alguna fuente consultada tiene una filiación partidaria conocida, esa información se menciona.

No se chequean frases cuando no existen datos ni especialistas que permitan su verificación. Las fuentes utilizadas son citadas y, siempre que sea posible, se incluye el enlace al documento o a los datos originales. De este modo, cualquier persona que quiera reproducir un chequeo y encontrar los datos utilizados puede hacerlo.

¿Cómo ven el futuro de la verificación frente a la inteligencia artificial generativa y los deepfakes?

El futuro de la verificación frente a la inteligencia artificial generativa y los deepfakes representa, al mismo tiempo, un enorme desafío y una oportunidad.

En Chequeado creemos que la clave está en transformar la tecnología en una aliada. La IA puede potenciar nuestro trabajo si se usa de manera responsable, ética y transparente: permite verificar más rápido, automatizar tareas repetitivas y detectar patrones de desinformación que antes requerían mucho más tiempo y recursos.

Pero la tecnología, por sí sola, no alcanza. Por eso también apostamos a fortalecer el pensamiento crítico, tanto dentro de los equipos periodísticos como en la ciudadanía.

Si las personas aprenden a identificar contenidos manipulados, entender cómo funcionan los algoritmos y cuestionar lo que ven, la IA deja de ser solo una amenaza y puede convertirse en una herramienta para la autonomía informativa.

Desde su experiencia, ¿cómo podría fomentarse una infraestructura comunicacional más abierta y descentralizada en América Latina?

Construir una infraestructura comunicacional más abierta y descentralizada en América Latina requiere trabajo colaborativo, innovación compartida y redes de confianza.

En Chequeado creemos que ningún actor puede enfrentar solo los desafíos que impone el ecosistema informativo actual. Por eso impulsamos alianzas entre medios, universidades, educadores, tecnólogos y organizaciones sociales.

Este enfoque colaborativo permite proteger la integridad informativa y promover un debate público más saludable, donde la información verificada y el pensamiento crítico sean accesibles para todos.

Además, el desarrollo y uso de tecnología cívica es fundamental: herramientas creadas con y para la comunidad, que promuevan la transparencia, la participación y la autonomía digital.

Para seguir pensando

La entrevista permite ver que la verificación de datos no es solo una práctica periodística: es también una práctica educativa, tecnológica y ciudadana.

En tiempos de infocracia, donde la información no solo se transmite sino que se produce, se disputa, se automatiza y se amplifica algorítmicamente, aprender a verificar se vuelve una competencia democrática fundamental.

Desde MediAcción entendemos que la alfabetización mediática no consiste únicamente en “detectar fake news”, sino en comprender cómo se organiza el ecosistema informativo contemporáneo: quién produce información, bajo qué intereses, con qué tecnologías, mediante qué plataformas y con qué efectos sobre la vida pública.

La tarea, entonces, no es desconfiar de todo, sino aprender a construir confianza de manera crítica, situada y responsable.

Palabras clave: alfabetización mediática, desinformación, fact-checking, inteligencia artificial, ciudadanía digital, soberanía digital, Chequeado, infocracia.

MEDIACCIÓN

Programa educativo para la alfabetización algorítmica y comprensión crítica de la inteligencia artificial en instituciones educativas.

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